De todos es conocida la situación en la que a un niño le apetece tener tortuguitas en casa, se compran un par de “californianas” ( Traschemys Scripta Elegans) y al principio todo es jolgorio y alegría.- “Mira papa, como se comen las gambicas!”. Cuando, al año siguiente se encuentran con un par de bicharracos que no hacen más que comer y cagar, apestando toda la casa, sucede lo que suele pasar. O los padres las tiran por el váter, o las sueltan en cualquier riachuelo y le dicen al niño que se han escapado.
"Oye, ¿Tu estabas mejor en la tortuguera o aquí?"
El resultado de esta situación es que al ser las Traschemys Scripta, una especie muy resistente y omnívora, consiguen criar y poblar un hábitat en el que no son autóctonas con el consiguiente agravio para los animales que si lo son.
La situación en Cataluña ha llegado a tal punto que la Generalitat ha tenido que retirar unos 240 nidos de esta tortuga que estaba diezmando la población de la especie autóctona, el galápago europeo.
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