Parece ser que le descubrieron cuando no tubo más remedio que ir al hospital porque le había mordido una de ellas, una mamba verde ni más ni menos!
Tooma mordisco...! Jur, jur, jur...
Las guardaba en cajas de plástico que tenía apiladas en una pared de su dormitorio... y es que señores, te pueden gustar las serpientes, pero mantener medio centenar en casa... me parece un poco demasiado...
Relexión: ¿Qué les daría de comer?
Noticia completa AQUÍ.